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Cómo manejar el enojo con la autoconciencia

ESCRITO POR Thomas.Desarrollo Personal.0 Comentarios

La autoconciencia es la herramienta para transformar un sentimiento negativo en un recurso.

 

La ira es quizás el sentimiento humano más difícil de manejar. A veces tratamos de reprimirla y sofocarla, pero con malos resultados. Otras veces, sin embargo, la dejamos ir y nos arrepentimos de las situaciones que genera en nuestra vida social, familiar y profesional.

¿Cómo manejar la ira entonces? La solución es simple: canalizarlo, para que no nos envenenemos y utilicemos este sentimiento de manera constructiva. Tratemos de entender de dónde viene, cuáles son sus raíces, porque implementamos comportamientos destructivos y sobre todo autodestructivos. Implotar y explotar son dos soluciones equivocadas: encontrar otra y entrenar para ponerla en práctica. Aquí hay un par de consejos y alguna estrategia.

 

Imagina lo que pasará si nos enfadamos. La ira es un sentimiento, un nacimiento de nuestra mente, pero las consecuencias de nuestro enojo son reales. Construyamos un escenario con fantasía: ¿cuál será la situación después de que nos enfademos? Reflexionemos.

 

Controlar la ira no significa tragar veneno. No significa ser débil porque no mostramos nuestra fuerza gritando o saludando, al contrario: controlar la ira es sinónimo de fuerza interior, inteligencia y libertad. Aquellos que no pueden controlarse a sí mismos son esclavos de este sentimiento.

 

¿Te enfadas y te rindes con poco? ¿Qué pensarán de nosotros los que están a nuestro lado? Bueno, un buen truco es pedir disculpas de antemano a las personas que nos rodean, porque probablemente las avergonzaremos o en una situación desagradable, diremos cosas de las que nos arrepentiremos y que probablemente serán ofensivas. Este ya es un ejercicio para aprender a lidiar con la ira.

 

Tomamos una hoja de papel, o nos ponemos en la computadora y escribimos lo que intentamos, lo que nos gustaría decirle a la persona que nos ha hecho enojar. Todo, en términos no inciertos, sin omisiones, dejando nuestra ira libre para que se desahogue libremente. Cuando hayamos terminado (y probablemente en el medio nos hayamos vaciado), esconderemos nuestro trabajo en un lugar seguro. Recuperémoslo después de unos días y volvamos a leerlo. ¿Qué pensamos de las razones que nos hicieron enojar tanto, y qué pensamos de vernos a nosotros mismos en ese momento?

 

Pensamos que la ira puede convertirse en el motor de un cambio positivo. Si se canaliza en algo constructivo, es una fuerza muy poderosa y podemos utilizarla para combinar algo bueno, transformando la relación con nosotros mismos, con otras personas y con el mundo que nos rodea.

La ira es como la gasolina. No la echemos al fuego, pero utilicémosla para el motor que mueve nuestras vidas.

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