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Los  alimentos  son la fuente de energía para el cuerpo humano, de ellos absorbe el cuerpo las vitaminas y minerales que necesita para sus funciones básicas. Una dieta balanceada garantiza que las funciones del cuerpo se cumplan a cabalidad pero además al nutrir la mente los procesos cognitivos, las habilidades mentales y el manejo de las emociones serán más seguros.

 

Cada uno de los sistemas del organismo necesita de determinados nutriente. Por ejemplo para la formación de los huesos y su reparación en caso de fracturas es vital mantener un nivel apropiado de calcio, este proviene de alimentos como los derivados lácteos que al llegar al estómago y al intestino delgado son descompuestos en moléculas más simples y después se separan los desechos, que continúan para ser expulsados, de los nutrientes que son absorbidos y pasados al torrente sanguíneo que los transportará hasta donde sean necesarios.

 

La noción de balance establece una igualdad de cantidades de varios elementos, en el caso de la dieta, se habla del balance entre los diferentes tipos de alimentos. Lograr el equilibrio en lo que a la alimentación se refiere significaría evitar una gran cantidad de enfermedades que son producto de la falta o exceso de alguna sustancia. El sistema digestivo se encarga del procesamiento de los alimentos para que puedan ser aprovechados al máximo.

 

 

GRUPOS DE ALIMENTOS

Tradicionalmente se ha acostumbrado a dividir los alimentos en grupos para los asuntos relacionados con la nutrición. Numerosos expertos han diseñado dietas para adelgazar, para engordar, para sanar alguna enfermedad o para evitar otras, sin embargo el concepto de dieta balanceada aun se mantiene en la cima cuando se trata de la preservación de la salud y el equilibrio orgánico. Existen dos formas de clasificar los alimentos, según sus funciones en el organismo o según sus características o nutrientes fundamentales.

 

En la primera clasificación  nos encontramos con tres tipos de alimentos, el primero llamado constructores o plásticos que son aquellos que se encargan de formar músculos y tejidos que componen el organismo. En el segundo grupo llamado energético se enlistan los alimentos que por estar formados por grasas aportan energía a la mente y al cuerpo. Por último los alimentos reguladores que dotan de vitaminas y minerales al organismo encargado de regular el metabolismo y funcionar como agentes antioxidantes.

 

Si se agrupan los alimentos en función de sus características nutricionales entonces estaríamos hablando de siete grandes conjuntos:

 

  • Leche y derivados, son ricos en vitamina A y calcio además de una porción de proteínas y grasas. Se incluyen el yogur, el queso, la natilla y las leches completas y descremadas. Pueden ser de origen vegetal o animal como la leche de soya o el queso de cabra. La mantequilla a pesar de ser derivado lácteo se compone fundamentalmente de grasa y los helados incluyen el azúcar.
  • Carnes, huevos y pescado, ricos en proteína animal y un porcentaje de grasa menor al 20%. Se incluyen las carnes de vaca, caballo, pollo, conejo, cerdo, cordero y pato. Las vísceras son ricas en vitamina B y en hierro. Uno de los derivados de la carne son los embutidos que son productos manufacturados cuyo gran problema para la salud radica en sus conservantes químicos y el exceso de sal que, en algunos casos, se usa para su conservación; en ellos es menor el porcentaje de proteína y mayor el de grasa. Los huevos aportan hierro y vitaminas mientras que los pescados y mariscos son ricos en fósforo, yodo, hierro y potasio. Uno de los mayores beneficios del pescado está en el aporte de ácidos grasos (Omega 3) que aportan al cuerpo con un efecto de protección y blindaje al sistema circulatorio.
  • Tubérculos, legumbres y frutos secos, son fuente de proteína vegetal, fibra, minerales y vitaminas además de pequeñas porciones de grasa.
  • Hortalizas y verduras, son vegetales que se consumen cocidas o crudas y se caracterizan por su alto aporte de fibra y bajo contenido de calorías. Son usados para prevenir el cáncer y muy útiles en la protección contras las enfermedades cardiovasculares.
  • Frutas, ricas en vitaminas de ellas el cuerpo toma todas ellas para usarlas en el mejoramiento de las funciones celulares de cada uno de los sistemas que lo componen.
  • Pan, pasta, azúcar y dulces, fuentes de energía y con gran aporte de grasas. Los cereales como el trigo, el maíz y el arroz contienen potasio, calcio, fósforo, magnesio y zinc. El pan y la pasta son carbohidratos que se transforman en azúcar una vez son asimilados por el sistema digestivo. El azúcar en cualquiera de sus presentaciones contiene muy pocos nutrientes y aporta solo calorías para mantener activa la mente y el cuerpo.
  • Aceites y grasas, ya sean de origen vegetal o animal en los que predomina los ácidos grasas saturados son dañinos para la salud cuando se consumen en exceso pero al usarse como aderezo o accesorio de cocción representan, por el contrario un aporte sano de grasa.

CANTIDADES SALUDABLES

A pesar de que la idea de la dieta balanceada es que se consuma igual cantidades de cada grupo, eso no es del todo cierto ya que sería ilógico pensar que es sano comer igual cantidad de carne, fruta, cereales, aceites y grasas. No debe pensarse en la noción de exactitud ni presión a la hora de cocinar o servir la comida por el contrario lo interesante es conocer los diferentes grupos y  dividir el plato en tres sectores, el primero rico en carbohidratos o cereales, el segundo con proteínas y el tercero para ubicar los vegetales, o frutas.

 

El equilibrio consiste en no dejar por fuera ningún grupo en cada comida además de cumplir con algunos hábitos que mejorarán aún más la salud del organismo. Las grandes cantidades no son recomendables en ningún caso ya que causan sobrepeso y obesidad lo cual genera enfermedades como la hipertensión, la diabetes la artritis y problemas respiratorios o de circulación. Esas recomendaciones están hechas pensando en adolescentes y personas adultas ya que en el caso de los niños el consumo de lácteos debe ser mayor así como lo que se refiere a frutas o vegetales.

 

Entonces en resumen las cantidades apropiadas podrían limitarse a 6 porciones de carbohidratos, 5 porciones de frutas o verduras, 2 porciones de lácteos, 2 porciones de proteínas, y 20 gramos de grasas y aceites. En cuanto a las recomendaciones generales para administrar una dieta balanceada son las siguientes:

– Consumir tres comidas y dos meriendas cada día.

– En cada comida incluir alimentos de todos los grupos.

–  Lee y estudia las etiquetas de los alimentos manufacturados.

– Realizar alguna actividad física, al menos caminatas de ritmo sostenido para apoyar el procesamiento de los alimentos.

– Hidrátate correctamente, consume dos litros de agua diarios fuera de las comidas.

– Disminuye a dos tragos semanales las bebidas alcohólicas y elimina el tabaco.

– No saltes ninguna comida.

– Prefiere los alimentos naturales  a los procesados.

– Disfruta el momento de comer con paz y serenidad sin combinar con otras actividades para evitar el estrés y la ansiedad durante la digestión.

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