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¿Qué tan buenas son tus promesas?

ESCRITO POR Autor.Motivación Personal.0 Comentarios

palabra de honorHoy quiero empezar con una corta historia.

Hace alrededor de un mes empecé una rutina de fisioterapia dado que hace ya varios meses hice algo ‘mal’ levantando peso y cuando hacía ciertos ejercicios que requerían los músculos del hombro (como push ups o pull ups) sentía un malestar agudo en mi hombro izquierdo (encontrar Trabajo para fisioterapeutas).

Los de la fisioterapia me mandaron varios ejercicios a hacer todos los días (ya que la terapia era solo como 1 ó 2 veces por semana), lo cual significaba que la recuperación corría prácticamente a cuenta mía.

Esta lesión (que es una pequeña inflamación en un tendón) sencillamente me ha inhabilitado el hombro izquierdo y me ha dificultado hacer ejercicio, a tal punto que paré de hacer ejercicio del todo hace unos meses por miedo a lastimarme más.

¿Pues qué pasó ahora? Que aunque yo sabía que tenía que hacer a diario mis ejercicios de rehabilitación para fortalecer mis músculos en el hombro, siempre los posponia.

Me ponía excusas como:

– Uy mejor más tarde porque tengo que escribir un artículo y mandar un correo a los suscriptores.

– Mejor mañana porque hoy estoy muy cansado.

– De fijo empiezo el lunes para empezar fresquito la semana.

– Tengo tantas cosas que hacer que hoy no, veamos tal vez mañana.

– Hoy no tengo ganas.

Y así más excusas sin sentido. Cada día salía con una nueva excusa o repetía una que ya había tomado porque sabía que «era válida».

Todos los días me prometía a mi mismo empezar el día siguiente pero así pasaron como 3 semanas (yo se, que vergüenza) y no lograba arrancar.

¿Cuántas veces le he prometido algo a alguien y lo he cumplido para hacer valer mi palabra?

¿Cuántas veces he hecho todo lo necesario para cumplir una promesa a un ser querido para que me aprecie y me valore?

Entonces, ¿por qué no hago lo mismo conmigo?

¿Por qué si cumplo las promesas que hago a los demás en el trabajo, en mi familia o a mis mejores amigos, por qué me engaño a mi mismo y no las cumplo?

¿Es que no quiero salir adelante, sanar mi lesión (que de por sí es pequeña) y volver a ponerme en forma?

Si yo quisiera pudiera salir con una nueva y única excusa todos los días de la semana y seguir así por días, semanas y años hasta que ya se vuelva costumbre y me olvide por completo del asunto, dejarlo de lado y aceptar mi vida tal y como es hoy.

Por eso es que esta semana me dejé de excusas, cambié de mentalidad y dije: hoy es el día que vuelvo a retomar mi vida tal y como la quiero porque una promesa es una promesa, no importa si fue hecha a mi jefe, mi mejor amigo, a mi esposa o a mi mismo. 

Mi palabra tiene que ser palabra de honor y debo cumplirla porque es lo que me representa, sobre todo teniendo en cuenta que quiero ser un ejemplo a seguir por personas como tú que estás leyendo este blog.

Ahora Pasemos A Ti

Por eso quiero preguntarte:

¿Qué tan buena es tu palabra de honor?

¿Qué tan buenas son tus promesas?

¿Las cumples con los demás pero no contigo mismo?

¿Buscas una excusa siempre para no salir hacer ejercicio?

¿Buscas alguna excusa para comer comida chatarra solo porque «sabe rico» sin importarte las graves consecuencias que trae a tu salud?

¿Por qué no mejor ser fiel a ti mismo, a tu palabra y a tus promesas?

Si has venido aplazando promesas por días, meses y años, es hora de que te «dejes de varas», te dejes de excusas baratas y sin sentido y retomes el curso de tu vida.

No esperes a que sea Lunes, no esperes a que sea inicio de mes, no esperes que sea Enero por Dios! Sea lo que sea que te has prometido varias veces hacer para lograr una vida más saludable, un cuerpo que se vea y sienta mejor, empieza hoy mismo.

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. <— (¡Tweetea esto!)

NO tiene que ser algo grande como salir a correr por 2 horas, NO tienes que cocinar un plato super complicado y a la vez saludable y NO tienes que hacer algo estúpido como dejar de comer por 5 horas. Se trata de hacer  algo, algo pequeño y que estés seguro de que puedes lograr y que se convierta en esa CHISPA que inicie el camino a algo más grande.

Lo más difícil es empezar, yo mismo soy testigo de ello, no sólo en esta historia que te conté sino cuando decidí hace muchos años que era tiempo de comer bien y ponerme en forma. Luego de haber empezado finalmente, lo demás fue más sencillo.

Ahora ya empecé mis ejercicios de rehabilitación y estoy feliz de haberlo hecho! La verdad no puedo esperar a recuperarme de esta (estúpida) lesión y empezar a ponerme en forma de nuevo, porque en verdad que lo necesito, mi cuerpo me lo pide a gritos!

Y estoy seguro que tu cuerpo te lo está pidiendo a alaridos también.

Etiquetas: #motivación

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